Jueves, Noviembre 06th, 2008 | Author: Joaquin

Este lunes Julián García ha acudido al estudio cargado con su mochila llena de flautas, whistles, gaitas y chiflos varios de los lugares más remotos del planeta, dispuesto a dejar grabado lo suyo con rapidez y eficacia.

 

Julián pensativo en la pecera. Al final de este blog verás una revelación sorprendente al usar un flitro de Photosop sobre esta foto

Nada más llegar a la tienda, y para entrar en calor, le pedí que probara una dulzaina castellana de estudio (sin llaves) que nos acababa de llegar. La potencia de este chisme es tal, que después de las notas se quedaba una cola de sonido que no había oído nunca en el local, como si sonido de la dulzaina se colaba por algunos huecos de la escayola del techo (a más de 4 metros de altura) para salir luego por otros.

Potencia en estado puro. Estos chismes deberían estar regulados por ley

 

Antes de empezar a grabar, lógicamente he colocado los micros. En este caso he mantenido el Audio Tecnica 4050 como micro principal a unos centímetros por encima de la boquilla de las flautas, y he añadido como segundo micro uno de cinta la marca DAP audio. Este tipo de micros tienen un funcionamiento interno muy diferente a los de condensador; en realidad son micrófonos dinámicos que usan una fina película de aluminio colocada entre los polos de un imán para generar voltage mediante inducción electromagnética (perdón por el rollo técnico).

Micrófono de cinta RCA44 de 1932, todo un clásico

Al final he usado los dos micros, grabando cada uno en una pista diferente, lo cual me dará más opciones de cara a la mezcla. 

Una vez tomado el sonido, empezamos por uno de los temas míticos del grupo: “Celtiberia”. Julián se lo ventila en dos pasadas. Hacemos una toma con un low whistle (una octava más grace del famoso tin whistle irlandés) de madera y otra con uno de metacrilato, para tener más opciones de cara a la mezcla. En las secciones más fuertes en octava alta es necesario que se aleje un poco de los micros, y encontramos el mejor sonido tocando de lado y hacia la puerta.

Julián castigado contra la pared

 

 

Luego añade un duduk armenio en la intro, estribillo y el final del tema. Este instrumento tiene un timbre dulce y suave (¡lo contrario a la dulzaina!)

 

Micrófono-afeitadora, chiflo con boquilla de ornitorrinco, y Julián inspirado

 

Low Whistle Metacrilato en “El Prao”, recogido por el micro de cinta: prao-low-metacr-ribbon

Low Whistle Madera en “El Prao”, recogido por el micro de cinta: prao-low-madera-ribbon

Intro de Celtibera, con Low whistle de madera y duduk: celtib-low-duduk

Aquí podría insertar varios párrafos sobre la afinación de los distintos instrumentos, pero intentaré condensar un poco este tema. Muchos de los instrumentos de la música folclórica tienen una afinación que no se rige por el sistema temperado “moderno” (vigente desde el siglo XVIII), de modo que los intervalos entre las notas no se corresponden con lo que nosotros tenemos en la cabeza como “afinación correcta”. A esto se une el hecho de que muchas veces los instrumentos dejan un tanto que desear en cuanto a exactitud de afinación, de modo que algunas notas están claramente altas o bajas. Sin entrar en el debate de si la música tradicional debe respetar la idiosincrasia de cada instrumento y sus “imperfecciones”, lo cierto es que no es lo mismo escuchar un instrumento así por si solo (o acompañado por otros de su misma familia o de percusión), que escucharlo dentro de un conjunto instrumental con instrumentos que sí que se rigen por la afinación temperada. 

Es habitual que los flautistas y gaiteros dediquen buena parte del tiempo a intentar que sus instrumentos afinen para poder usarlos en grupo, pero en el caso del duduk lo cierto es que aunque algunas notas más o menos entraban, otras se quedaban descaradamente fuera de lo que se podría considerar “tolerable”. La solución en casos como este vienen de medios digitales. La firma Antares es pionera en sistemas electrónicos de corrección de afinación en grabaciones, permitiendo al ingeniero de sonido definir la afinación, escala, alteraciones y margen de maniobra. Yo uso un plug-in (o efecto que se puede cargar en el sistema) de Antares que, una vez ajustado, funciona de maravilla con flautas de todo tipo, permitiendo corregir la afinación y hacer que la pista grabada quede dentro de lo tolerable sin alterar las características tímbricas del instrumento. Un ajuste excesivo de los controles daría como resultado un sonido artificial, o un efecto de salto de nota brusco que seguro que has oído en el famoso tema de Cher “Believe”

  cher-autotune

Pantalla del plug in de Antares para sistemas VS de Roland

Lo que a mí me interesa es que el corrector de afinación actúe sutilmente sobre algunas notas pero sin desvirtuar el carácter del instrumento. Después de un rato de experimentación el resultado final es, para mí, más audible y mantiene el carácter del instrumento original intacto. Un ejemplo:

Ejemplo de duduk con su afinación original: celt-duduk-desaf

Mismo fragmento pasado por el Antares Autotune: celt-duduk-afinado

 

La jornada se nos ha dado bien, y así hemos grabado también los whistles de otros dos temas clásicos del grupo como son “El Prao” y “La Novia”. A este ritmo, y si las gaitas lo permiten (que esa es otra), la semana que viene podríamos tener terminado el apartado de “chismes de soplar” y pasar al siguiente lúgubre. 

Julián pensado si le gusta más el low whislte de madera o el de metacrilato

 

 

 

 

 

 

Y aquí puedes ver el resultado que dio un filtro al azar de Photoshop al aplicarlo sobre la foto del inicio de este post. Sorprendente ¿no?

Hasta la victoria siempre

You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.
Leave a Reply