Jueves, Diciembre 18th, 2008 | Author: Joaquin

En la entrada del 27 de Noviembre relatábamos el fenómeno de una nota del acordeón que sonaba fatal al estar desafinada una de las dos voces del instrumento. Pues bien, antes de mandarlo al servicio técnico Silverio le pegó un repaso (también para repasar el cableado de los micros internos). 

Destornillador en mano, Silverio procede a abrir la caja del acordeón.

 

La sorpresa fue mayúscula al comprobar que alguien (probablemente quien instaló los micrófonos internos) se había dejado dentro un trozo de papel y no pequeño precisamente, siendo esta la causa de la desafinación de una de las voces.

Esta historia recuerda a esos casos donde un cirujano se deja olvidado algo dentro del paciente operado. Menos mal que el acordeón se “quejó″, porque de lo contrario no nos habríamos dado cuenta, al menos de momento.

 

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