Miércoles, Marzo 04th, 2009 | Author: Joaquin

Una vez acabadas las percusiones de Mario, es el turno de Miguel y sus guitarras.

 


La guitarra acústica es mi instrumento favorito de grabar. Los matices son casi infinitos y me encanta capturar todos y cada uno de ellos, desde los arpegios acariciados con los dedos, hasta los ritmos más frenéticos con púa. Una guitarra acústica de calidad, con las maderas bien secas y cuerdas nuevas es una auténtica maravilla ya que produce sonidos cálidos y profundos, así como brillantes y penetrantes según se toque. Un buen guitarrista es imprescindible, claro (ahí vamos servidos afortunadamente). 

La guitarra que usa Miguel es una Seagull canadiense con tapa maciza de cedro. El acabado de estas guitarras con un barniz muy fino, así como los años que han pasado desde que Miguel la usa, todo ello sumado al propio PH de la piel y los agentes externos (el humo y las Mahou cuentan) han hecho que una modesta guitarra como esta suene ahora casi como un instrumento de gama alta.

El sonido que persigo al grabar una acústica es la sensación más parecida tener la guitarra justo delante, sonando muy grande y cálida, y a la vez con el suficiente nivel de brillo y detalle. Creo que no hay nada más odioso que las acústicas delgaditas y estériles que a veces se escuchan en ciertas producciones pop europeas. En este terreno, los americanos son los maestros a la hora de conseguir esos sonidos llenos y ricos que parecen transportarte directamente a la sala donde se han grabado las guitarras.

En ocasiones he llegado a usar hasta 4 canales para grabar una acústica, usando las dos pastillas que lleva la guitarra (la piezo-eléctrica del puente y la magnética de la boca), pero lo cierto es que el sonido grande y real se consigue usando uno o dos buenos micros. Cada vez que abordo una nueva grabación voy probando micros, posiciones, etc., con el fin de lograr no sólo el mejor sonido posible, sino también el que mejor le vaya a cada tema. 

Nada como una buena guitarra vieja con mil batallas para grabar

La más mínima variación en la colocación de los micros produce un efecto dramático en el sonido. Por eso le dedico siempre un buen rato a ese tema. Con el versátil Audio Technica AT-4050 capturo el sonido principal. Normalmente la acústica produce una abundancia de graves en la zona de la boca que hace que el sonido sea demasiado “embarullado”, y además la mayoría de micros de estudio no pueden con la presión sonora que sale del instrumento, lo cual obliga a situar el micro más lejos del mismo (recogiendo el sonido de la sala, que no siempre es deseable), aunque lo más habitual es situar el micro en la zona en la que el mástil se une al cuerpo (traste 14 en una acústica por lo general). Lo bueno del AT-4050 es que, como ya ha demostrado al grabar el cajón, soporta un nivel de presión increíble, lo cual me permite colocar el sonido justo delante de la boca de la guitarra a unos 35 cm, capturando un sonido muy “a madera”, cálido y cercano.

Por aquello de tener más variedad de sonido y más posibilidades en la mezcla, decido utilizar un segundo micro, en este caso el Oktava MK-012 (con la cápsula hipercardioide), buscando un sonido totalmente distinto. Ya que estamos grabando ahora mismo temas con púa, precisamente lo que me interesa es recoger el sonido de esta lo más claramente posible. Para ello me paso un rato escuchando lo que el Oktava recoge en distintas posiciones y acabo por situar el micro por encima de la guitarra a unos 60cm y apuntando directamente a la púa. Por si solo, es un sonido con un ligero realce de agudos y la púa muy presente, perfecto para combinar con el Audio Technica, que será el que aporte el cuerpo y la cercanía.

Micros “escuchando”

Lógicamente cada micro se graba en su canal. Tan sólo jugando un poco con el panorama de cada micro consigo un sonido grande, amplio, con mucho detalle, y con la mezcla exacta que buscaba de madera y púa. El Audio Technica lo paso a través del previo de válvulas TL Audio 5051 para comprimir ligeramente la señal, pero aparte de eso no necesito hacer nada más. Es maravilloso escuchar cómo se comportan las dos pistas de guitarra sin ecualización ni compresión en la mesa.

Al grabar la maqueta hace 3 años, las acústicas quedaron grabadas en muchos temas. Cuando en Septiembre empezamos a oír lo que teníamos grabado, dimos por buenas casi todas las guitarras, ya que estaban bien tocadas y bien grabadas. Ahora hemos empezado grabando las guitarras que nos faltaban, en temas como “La Tonada del Valle de Ura”, “Que no digan, etc.”

Sin embargo, al comparar el sonido actual de la guitarra grabada con el sonido de las guitarras de la maqueta nos hemos dado cuenta de que es muy posible que merezca la pena revisar todo lo anterior por si es susceptible de ser mejorado. 

Miguel se ha estado preparando los temas también con alguna afinación abierta como DADGBD, una variación de la clásica afinación celta DADGAD, así que algunos temas (o más bien parte de ellos) se han grabado así, aprovechando la sonoridad especial que permite el uso de las cuerdas al aire de esas afinaciones.

La cejilla es fundamental para poder usar afinaciones abiertas en diferentes tonalidades.

 

De momento estamos con la acústica de 6 cuerdas, pero es posible que usemos la de 12 cuerdas en varios temas. Quizás no como guitarra principal, pero sí par ciertos adornos y detalles.

De noche

 

 

 

Sepia

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